31 ago

Septiembre

El mes que mañana empieza coincide con el inicio de mi carrera como antropólogo social y cultural y con el fin de mis días como estudiante de periodismo. Las horas de redacción a deshoras en La Voz de Jerez serán almacenadas entonces en un dossier más y quedarán lejos, casi tanto como Irlanda. Hasta allí acudiré para las retrouvailles, y casi sin darme cuenta habré alcanzado el cuarto de siglo. Y nada.

04 ago

¡Que viva Jerez!

“Anoche soñé que era un árbol seco y me daban agua maná del cielo. El agua caló mi alma, yo me disperté, y miré a mi vera y no la encontré. Y como un niño solo, lloré, lloré y lloré”.

“Mentira, todo es mentira. ¿Por qué sale el Sol? ¿Por qué sale la  Luna? ¿Por qué me muero yo? Ay, miro a la Luna y veo que soy de ti. Miro mis manos, y pienso que me via morir. A veces me paro, me da escalofríos el pensar en mí”.

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29 jul

¿Es normal?

¿Es lógico que me despierte y lo primero en lo que piense sea en si me he equivocado en algo con lo que hoy usarán muchos de mantel para sus tostadas?

Ayer me aventuré a confiar en mi capacidad de retentiva, y quizá me la jugué un poco. Cité una arriesgada frase de memoria en una noticia por haber apurado la hora de cierre al máximo, y mi contraste para un dato más no fue otro que una pregunta lanzada al aire en la redacción a veinte minutos del envío a rotativas.

Ahora amanezco con que el Diario no sólo no citaba la misma frase que yo, tan pintoresca y arriesgada como «a Paco le hacía ilusión tocar en cualquier sitio menos en Jerez», en referencia al profundo respeto que le tiene a mi ciudad. Amanezco además con que el dato contrastado de que “el próximo lunes 16 de agosto será la histórica fecha en la que el guitarrista Paco de Lucía pise por primera vez un escenario jerezano” igual no es tan así.

Confieso que he bajado a saltos la escalera de mi casa para dar cuanto antes con la grabadora. Podía no haberse grabado nada, o podía haberse grabado lo mismo que en mi mente y que la realidad no fuera así. Pero por fortuna el aparato registró toda la rueda de prensa, y sí que la cita existe como tal, y sí que la misma persona dio el dato de que «no es lógico que Paco no haya actuado nunca en Jerez».

Me pasó con un informe de Facua en el que confié otra vez en la fuente única y la pregunta al aire, y me gané un merecido e incisivo comentario (eliminado hoy gracias a mis compañeros de la redacción web, pero cuya cicatriz aún me duele). Por fortuna, hubo quien omitió el dato erróneo e incluso enriqueció mi análisis con sentencias tales como: “Eso sí, Jerez hasta en esto de los autobuses sigue estando por encima de Cádiz. Según Facua, coger el autobús en Jerez es diez céntimos más caros que en la Tacita, donde sólo vale un euro, aunque en pagar más no creo que exista tanta ribalidad“.

Y me volverá a pasar, supongo. Porque gracias a una serie de televisión como The Wire -curioso que la mejor obra de un gran periodista sea ficción- sé que lo de levantarse empapado en sudor y loco por acudir a la redacción a comprobar algo a las cuatro de la mañana le pasa a más gente. Imagino que en la inmediatez y la probabilidad de error está la clave que nos diferencia del enciclopedismo.

Eso sí, por más vueltas que le doy no concibo cómo me preocupa más la nota sobre unos conciertos que la otra información, mucho más polémica y responsable, que sale hoy de mis teclas pulsadas en el mismo diario.

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02 jul

Teoría y práctica

Ayer escribí mis primeras palabras para La Voz de Jerez, el diario del grupo Vocento para el que tengo previsto hacer prácticas durante los próximos tres meses. Por cierto, que el grupo Vocento surge de la unión, en septiembre de 2001, del Grupo Correo, editora de El Correo Español-El Pueblo Vasco, con Prensa Española, la editora de ABC, y llegó a tener participación en el grupo Recoletos, pero vendió sus acciones a Pearson, además de que posee un buen número de periódicos regionales y provinciales como El Diario Vasco, Sur, Ideal, La Voz de Cádiz, El Diario Montañés, Las Provincias, La Verdad, Hoy, y mantiene participación en El Mundo Deportivo del grupo Godó, y también la totalidad del gratuito Qué!, comprada en verano de 2007 a Recoletos, pero además es propietario de Punto Radio, emisora que creó el grupo tras no conseguir la notoriedad deseada con su 5% de la cadena Cope, y tiene también presencia en televisión con una participación minoritaria de Telecinco, de Mediaset, y ha lanzado otras cadenas como Net TV o Sevilla TV, ahora conocida como Canal 10 Andalucía.

Y en un rato tengo un examen anual de Estructura de la Información.

30 jun

Como una esponja periodística

Tengo un privilegio del que, me consta, no adolecen mis compañeros de promoción: soy un adicto al Facebook. Y como tal yonki, pululan por mi perfil mi familia, la familia política, mis amigos (sí, de esos que hay que tener cerca también) e incluso profesores. Pero sobre todo tengo periodistas.

A estos últimos les he dedicado ya más de un elogio, y cada día se encargan de demostrarme cuál es el mundo en que vivo, que paradójicamente no es el que ellos mismos muestran en los medios. Y en un gesto más de mi afán por empaparme de su sabiduría, me gustaría reclamar su atención una vez más.

El verano es largo, y aunque voy a estar muy ocupado, no me canso de repetir que cuando más voy a estudiar será cuando termine la carrera. Por ello, me gustaría que todos, periodistas, compañeros, profesores y alumnos, perros y gatos, me recomendaseis las que consideréis las mejores lecturas que pueden hacerse en materia de periodismo.

Empiezo yo. Mi último gran descubrimiento fue El periodista universal, de David Randall, que conseguí leerme entre mis escasos viajes en autobús (Sevici ha hecho mucho daño al afán lector de los sevillanos). Es un libro muy ameno, escrito con ironía y mucho humor inglés. Presenta casos reales ocurridos tanto al propio Randall como a sus coetáneos, e incluso a periodistas de otras eras. Y algo que me encanta: prescinde de toda teoría para abordar de lleno la práctica. De hecho, si esta nueva petición en mi bitácora carece del efecto deseado, tiraré de su epílogo, donde recomienda otros libros que a él mismo le fueron útiles.

Si de algo sirven las redes sociales es para establecer contactos y nutrirse de ellos. No sé si es que han desaparecido los bares, o si las asociaciones de periodistas carecen del potencial que en su día pudieron tener, como me apunta alguno. Pero sé que existe Facebook, Twitter y cuantas herramientas nuevas quieran aparecer. Y gracias a ellos os va a llegar esta petición.

29 jun

Tres canciones para una semana muy larga

A lo largo de estos días habré de hacer frente a un examen final de una optativa, un parcial de una anual y a un final de una anual completa. Por fortuna, hay música. Por todo lo que queda por venir. Leer más…

11 jun

Cierren las puertas

Me acaban de llamar del departamento de Recursos Humanos de Onda Cero para decirme que las cosas “no se hacen así”. Como todo estudiante de Periodismo en su último año de carrera, el horizonte que plantea el verano supone ya un futuro incierto. Son muchas las cosas a tener en cuenta para plantar la semilla de una próxima carrera profesional: unas prácticas en una empresa de prestigo, una formación complementaria adecuada o el aprendizaje de idiomas. Y pagar el alquiler.

En mi plan de futuribles apunté alto en este empeño: no trabajaría en el Telepizza ni en el Mercadona, pero tampoco iba a aceptar unas prácticas no remuneradas. Por ello, me inscribí pronto en las primeras prácticas que salieron para este verano: Onda Cero. Para los pateasalasdeprensa que siempre nos cruzamos caras, las prácticas en esta empresa son conocidas por dos factores: porque te hacen unas pruebas para ver si tienes experiencia (sic) y porque no introducen en plantilla a ningún becario. Nunca. Pero pagan 180 euros.

No sé si están al tanto, pero esa cantidad no alcanza a un alquiler, y ni mucho menos da para una vida digna. Consciente de ello, he seguido solicitando más convocatorias después de haber pasado por el excelso proceso de selección de la emisora. Tenía aseguradas esas prácticas, sí, pero quería algo mejor. Y lo he conseguido.

Desde el uno del próximo mes abordaré un periodo de prácticas de tres meses en el diario La Voz de Jerez. Horarios leoninos, vida en otra ciudad que ya no es la mía y distancia sentimental de por medio. Lo que nos encanta a los periodistas. Todo por 250 euros al mes, más una beca de 180 euros que esperemos que sigan dando este año también desde la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia. Un lujo para una época ésta en la que los carteles que ya pululan por la Facultad anuncian las dos centenas por habitación y mes.

Hoy ha finalizado el proceso y por fin he podido enderezar mi timón. Pero la sorpresa me ha llegado cuando alguien ha decidido catalogar de “traumáticos” mis movimientos por la cuerda floja. Según Onda Cero, “cuando un estudiante se compromete a hacer unas prácticas las tiene que hacer desde que empiezan hasta que acaban“. Punto. Y no hay más que hablar. Porque “qué es esto de avisar un 11 de junio”. Cuando sólo faltan 20 días para que empiecen las prácticas. Igual les he jodido el cuadrante con el que tenían cubiertas las vacaciones a base de becarios. Algo ilegal, por cierto.

“Tú no sabes la de estudiantes que había esperando ocupar tu puesto”, me explica. Bueno, para eso se supone que sirve la reserva. O mejor, que contraten a alguien, si es lo que necesitan. Pero mientras se sigan escudando en el vacío legal que supone el tratamiento de los becarios, indefensos ante las empresas, la Universidad -y lo que es peor- ante los sindicatos, seguirán pasando lista. “Se os dicen las condiciones y las aceptáis, y no porque encontréis algo mejor os podéis ir“. Condena perpetua. “¿Y si me hubieran ofrecido un trabajo?”, me pregunté retóricamente. Pero mi interlocutora se aventuró a contestar: “Entonces hubiera sido distinto”. Distinto.

Distinto sería que los futuros periodistas tuviésemos la gallardía de exigir para nosotros la misma dignidad que exigimos para los protagonistas de nuestras informaciones, los indefensos. Porque hoy me siento casi así, indefendido. Y por eso lo escribo. Cuando dejé a mitad de periodo mis prácticas en El Correo de Andalucía, muy a mi pesar, temí cerrarme la puerta que tan gustosamente me había abierto: la de firmar mis propias informaciones, cada vez más cerca de la portada, hasta alcanzarla; la de pasar horas en la redacción hasta las tantas; y la de estar en el ojo del huracán informativo de la capital andaluza. Pero fueron ellos, desde el propio periódico, los que se encargaron comprensivamente de ponerme el pie en la puerta para evitar que se cerrara del todo.

Ahora siento que me han dado un portazo. Por fortuna, soy yo el que echa la llave desde fuera y la tira al río.

07 jun

Lo caro de ser audiófilo

No sé bien si la he cagado o si he triunfado. Supongo que más bien me la he jugado. La semana pasada me hice con un tocadiscos Sony PS-LX22 en El mundo del trueque por sólo 20 euros. Esta pequeña joya de 1983 es un giradiscos de dos velocidades, semiautomático, y con lo más importante: tracción directa del motor al plato. De esta manera, en teoría, no me debe ocurrir lo que sí me pasó con mi anterior plato, un Aiwa PX-E850 donado por mis suegros, que de repente comenzó a reproducir los discos a la velocidad que le daba la gana.

Ahora tengo un gran tocadiscos Sony de tracción directa, y no tengo nada. La señal de audio que lanza es demasiado débil para el amplificador del anterior Aiwa.

Como consecuencia, el aparatejo en cuestión anda desde la pasada semana acumulando más polvo del que ya tiene.  Entretanto, he buscado algo de información para ver si daba con alguna solución a corto plazo, porque a largo plazo mi tío, uno de los promotores de que hoy tenga grandes títulos de la historia del rock en mi estantería, tiene  también previsto donarme un equipo de sonido completo Pioneer. El problema es que tengo que ir a Ourense a por él, y ni tengo coche, ni tiempo para ir, ni dinero para hacerlo.

Por ello, tras patearme la Red he dado con varios manuales que tampoco es que me hayan servido de mucho. El primero es el del Sony [PDF]. Ahora sé que tiene 0.04% (WRMS) y 0.055% (WRMS) de wow and flutter, 72 dB (DIN-B) de signal-to-noise ratio y varias características más que no sé bien qué indican. Lo único que sé es que el tocadiscos es bueno:

Para intentar encontrar el problema por medio de la equiparación, encontré también el manual del antiguo tocadiscos. Y tan sólo logré descubrir cuán ignorante soy.

Sea cual sea el problema, la combinación actual no me sirve. Como lo de viajar a Galicia no entra en mis planes en un futuro cercano, me había planteado comprar un amplificador más o menos por el mismo precio que me costó el tocadiscos. La cosa es que he visto varias propuestas interesantes en la tienda donde lo compré y en algún Cash Converters. Pero mucho me temo que es fácil que me encuentre con el mismo problema: un buen tocadiscos y un amplificador remolón.

Si alguno de los visitantes de esta bitácora sabe a qué obedecen estas incompatibilidades, y en función de qué criterio tengo que adquirir un amplificador, le agradecería muchísimo que me prestase una respuesta en los comentarios. Pero no me vale con un cómprate un jomcínema con emepetrés.

03 jun

Toda la vida aprendiendo inglés

Tengo un propósito para el año que viene, tras salir de la jaula: aprender idiomas. Por delante de la informática, mi primera solicitud de preinscripción en una universidad iba de Traducción e Interpretación en Granada a Filología Inglesa en Inglés. Por fortuna me cogieron en Informática, y por mayor ventura aún acabé dejando la carrera.

Recabé en el periodismo, que es como acabar estudiando todas las cosas. Este ejercicio sin foco, de rasgar superficies y profundizar sólo en la mierda, me había alejado de la que es una de mis vocaciones más primigenias: conocer otras culturas a través de sus lenguas. Lo que llevo aprendido del latín de nuestros días fue conseguido primero a base de jugar a videojuegos, luego de usar programas de ordenador, y por último, de ver series como The Sopranos o The Wire. Con Lost no aprendí mucho. Si acaso, a gritar We have to go baaaaa…!

He desperdiciado los cinco estupendos años que el Instituto de Idiomas me ponía por delante para estudiar una carrera paralela, pero preferí aguardar a que me hicieran falta los créditos para cursar primero, y basta. Pero todavía tengo una oportunidad de redimirme y, como se suele decir, todo es empezar. Para el curso que viene, me matriculo en segundo de inglés, y quizá de francés.

Sin embargo, la sempiterna oportunidad perdida ha sido para mí la de la conocida beca MEC (y no hablemos de la Erasmus, que me deprimo). No sé si ha sido el miedo o mi predilección por la pala y el carrillo de mano en los agradables meses de verano, pero el caso es que llevo algo así como siete ocasiones perdidas de disfrutar durante tres semanas de la estancia en el extranjero para aprender idiomas. Porque como dijo hace poco Ramón Lobo, “en España hay dos tipos de españoles: los que no tienen ni idea de inglés y los que llevan toda la vida aprendiéndolo”. Y yo quiero ser de los segundos.

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Me voy a Limerick. Hasta ayer mismo desconocía la existencia de esta pequeña localidad ribereña ubicada al suroeste de Irlanda, pero gracias a mi amiga de Facebook Eva Castizo he descubierto que es uno de los destinos más económicos a los que aferrarse. Por sólo 609,75 euros tendré la ocasión de vivir y respirar Irlanda durante tres semanas en pleno septiembre, justo después de las prácticas. Y quién sabe: puede que su escaso parecido con Malta me procure un destino exento de españoles, e igual me atreva a chapurrear algo de, como dijo una santa, inglés italoniggamericano.

La reserva está confirmada, y ahora me dispongo a ir a la oficina de Correos más cercana a dar cuenta de ello al Ministerio de Educación. Espero regresar con dinero de vuelta de los 1.700 que me llevo o, cuanto menos, poder procurarle una visita a mi sacrosanta interlocutora. Pero, ante todo, tengo esperanzas de que a la vuelta todos me llaméis maldito cerdo irlandés.

27 may

Fotogalería de la inauguración del Congreso Mundial de Periodismo ‘La Pepa 2012′

Categories: Fotografía, Periodismo
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